Ex preso politico, militante del Mir, actor y director de teatro, compositor, cantante, músico, fotógrafo... y la alegría de los niñosEstá siendo velado en la casa familiar de Población Los Paltos, Pasaje F Nº 917 en Quillota.
El horario de su funeral será dado a conocer a través de la señal de Radio “Quillota” 101.5 FM.
Nos permitimos publicar las siguientes palabras
De Jorge Romero Fuentes
Estoy en este sur tembloroso, cuando suena mi teléfono. Me alegro, veo en la pantalla el nombre de Mirta, mi amiga de mi infancia, que siempre me alegra la vida, aunque esté con licencia por una supuesta depresión. Le contesto con entusiasmo y alegría, cuando su voz quebrada y llorosa me cuenta la mala nueva "Jorge, se acaba de morir el Toño". No lo puedo creer. No me atrevo a preguntar nada. Ella me dice algo de una operación que estaba programada. No lo puedo creer.
Cómo lo voy a creer si hace tantos años, por allá por el año 70 fuimos con Andrés al Hospital Naval a ver al Toño que yacía inconciente después de un accidente cerca de Reñaca. Era en ese entonces un muchacho hermoso y vital, que le supo ganar esa pelea a la muerte. Meses después andaba por las calles con su eterna sonrisa, como si nunca hubiese tenido nada. Ese mismo Toño con el que me encontré después del Golpe en la casa de la Tía Petty, que me había cobijado y protegido de quienes me buscaban. Otra vez lo vi llegar con su sonrisa y su alegría, me quedó mirando y me dijo "que hacís aquí huevón, te van a pillar". Intercambiamos alguna información, nos preguntamos por algunos amigos comunes y no nos volvimos a ver en muchos años, más de 10 años. Un día, en Santiago, me enteré que actuaría en una actividad para niños organizada por la Radio Umbral. Tomé a mi hija mayor, Amara, y partí con ella. Allí lo encontré, parado en la puerta del teatro. Nos abrazamos con emoción y con palabras torpes. Tomó a mi hija en brazos, le dio un beso y le regaló un cassette con sus canciones infantiles. Recuerdo que estuve durante toda su actuación con los ojos enrojecidos y un nudo en la garganta. Era el Toño que yo había conocido y que recordaba de mis años juveniles.
El Toño que recitaba los versos del grupo Queltehue en homenaje a nuestra querida ciudad Quillota "Libertad dijo hasta el aire, para no quedarse atrás" retumbaba la voz del Toño en el Cine Portales, mientras nosotros escuchábamos con respeto y admiración a nuestro talentos locales.
Ahora me dicen que te has muerto, que ya no estás, pero sin embargo, estarás en cada canción, en cada foto que le arrancaste a tu puerto querido. Te vas con tu guitarra llena de vida. Ni la cárcel ni el abandono ni la indiferencia de los burócratas, pudieron amilanar tu entusiasmo y compromiso para vivir la vida. Ahí quedarás para siempre, en el recuerdo de todos quienes te quisimos, de la mirada alegre de esos niños de Los Laureles en ese verano incierto del año 2000.
Voy a llamar a Carlos Guala y a la Elsa. Me voy a armar de valor para decirles que el Toño, nuestro Toño, ya no está más, pero que siempre estará, con su esperanza y su infinita rebeldía a cuesta.
Toño querido, amigo combatiente de la paz y la justicia, descansa viejo querido, que es hora que otros y otras tomen esa bandera para que nunca deje de flamear por los caminos de la vida.
Jorge
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